viernes, 5 de octubre de 2012

Reseña: The TV Set


Los matices del frustrante trabajo de un guionista y la corporativa vida de las televisoras se ven reflejadas en la película escrita y dirigida por Jake Kasdan: The TV Set (2006), a través de la exposición de la vida personal del primero y la vida en oficina, en trabajo y los rasgos íntimos de los involucrados en la segunda. En éste largometraje Jake Kasdan hace uso principalmente del humor que hemos logrado apreciar a lo largo de su carrera en  otros productos más populares como: Californication (2008) y Bad Teacher (2011) dónde fungió como director; y New Girl (2011) dónde además de dirigir es productor ejecutivo de 18 episodios.
La película comienza con datos reales sobre el reducido número de guiones para series de televisión que son escogidos para hacer los pilotos que más tarde se intentarán vender a los ejecutivos de cadenas televisivas (dónde el número de seleccionados disminuirá aún más) y lograr su producción y transmisión. Para hacer un reflejo de ésta realidad Mike Klein (interpretado por David Duchovny) es el guionista que entrega un escrito con una premisa trágica en la cuál se basa el desarrollo de la trama; a lo cual Lenny (Sigourney Weaver) –ejecutiva de la cadena televisiva TV- responde con trabas y sugerencias para lograr hacer el producto más comercial y captar la atención de un número mayor de audiencia. A lo largo de la película se muestran las contradicciones morales y egocéntricas que implica el ser escritor y tener que vender ideas a medios corporativos a partir de la exposición de la vida personal de Klein y su realidad de estar casado con una mujer embarazada y una pequeña hija. De igual manera se muestran rasgos de la personalidad y psicología de los involucrados en la compañía productora, permitiendo dar al espectador un panorama que vislumbra la manera en la que realmente funcionan las cosas en los medios masivos de comunicación.
El producto desarrollado Jake Kasdan resulta pertinente en cuanto a la denuncia que se realiza respecto a la manipulación que puede existir por parte de las grandes empresas encargadas de la distribución de productos de entretenimiento e información; se logra hacer una reflexión importante pero ligera sobre las implicaciones que significa para escritores y empresas el tener que cumplir con una agenda para lograr competir con otras compañías. Es una película muy recomendable gracias a su crítica y nivel de comedia: refleja la realidad que se vive en muchos lugares y alcanza a ser una luz importante para señalar la influencia que pueden tener las decisiones comerciales sobre los productos que son vendidos al público; el cómo su calidad puede ser reducida sólo por obtener risas vulgares y un rato de entretenimiento ya que realmente lo que más vende es el sexo y la violencia.

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